Lo que se firmó

El Tribunal Superior Electoral (TSE) formalizó el 16 de julio de 2026, en una ceremonia en Brasilia dirigida por el ministro Kassio Nunes Marques, acuerdos de cooperación con las principales plataformas digitales y, por primera vez, con empresas desarrolladoras de modelos de inteligencia artificial. OpenAI, Anthropic y ElevenLabs firmaron los términos de adhesión al Programa Permanente de Lucha contra la Desinformación de la Justicia Electoral.

Siete plataformas digitales renovaron o firmaron memorandos: Kwai, Telegram, Meta, TikTok, Google, X y LinkedIn. Las tres empresas de IA se adhirieron mediante Términos de Adhesión al programa permanente, un formato que reconoce la naturaleza diferente de estas empresas con respecto a las redes sociales. Se espera que Microsoft formalice su adhesión en los próximos días.

El enfoque: deepfakes e IA generativa

El acuerdo amplía la lucha contra el uso ilegal de la IA para manipular voces e imágenes de candidatos. La inclusión de ElevenLabs está directamente relacionada con esto: la empresa es líder mundial en síntesis de voz por IA, y su tecnología fue identificada como vector potencial de desinformación electoral. Las empresas participantes se comprometen a desarrollar herramientas para identificar nuevos patrones de abuso. El TSE proporciona el respaldo jurídico para las acciones de moderación y retirada de contenidos.

Contexto: el programa desde 2022

El Programa Permanente de Lucha contra la Desinformación se creó en las elecciones presidenciales de 2022. En marzo de 2026, el TSE aprobó reglas específicas sobre el uso de la IA durante las elecciones, prohibiendo a los proveedores de IA permitir usos que violen la legislación electoral. El acuerdo de julio amplía la red de cooperación para incluir a los propios desarrolladores de modelos.

Lo que aún falta

El comunicado del TSE no incluyó el texto íntegro de los documentos firmados, ni plazos de respuesta específicos, canales de emergencia, mecanismos de auditoría o consecuencias por incumplimiento. La falta de detalles operativos es una limitación señalada por los analistas: los acuerdos de intenciones sin SLA medibles tienen un historial de baja eficacia. Las elecciones generales de octubre de 2026 serán la primera prueba real del alcance práctico del acuerdo.